
El 55-14 de los Lakers no le vale a Phil Jackson. Tampoco el título honorífico de campeones de la división Pacífico. Ni los elogios de rivales de la talla de Tim Duncan: "Los Lakers son ahora mismo el mejor equipo de la NBA". El técnico Zen tiene un reto entre ceja y ceja: "Ser los primeros en llegar a las 60 victorias esta temporada". Ese sería un mensaje alto y claro al resto de los equipos de cara a los playoffs. Luego, a esperar equipo. A dia de hoy, su rival virtual serían los Mavericks, un equipo que se le da muy bien a los Lakers, al contrario que los Blazers ya que Portland es una cancha maldita desde 2005.
Pero a Jackson, el rival le da igual. Pone cara de póker y sonríe. "Hay muchas que nos hemos guardado y reservado para los playoffs". Para entonces los Lakers esperán haber recuperado ya a Andrew Bynum y en sus cuentas está haber acabado la temporada con el mejor balance de las dos conferencias para asegurarse el factor cancha en una hipotética final y que no le pase factura como el año pasado ante Boston.
El reto puede ser asequible ya que el calendario que le resta a los californianos es relativamente sencillo -pese a la gira de siete partidos fuera y algún escollo en casa como Utah- pero además de pelear por ello con Cleveland (56-13) y Boston (53-18), los Lakers tienen en ellos mismos su mayor rival como reconoce Pau Gasol: "Queremos a toda costa el factor cancha final pero tampoco podemos desgastarnos y llegar cansados a los playoffs".
Jackson aprovechará los 13 partidos restantes para terminar de ajustar la maquinaria Laker de cara a los playoffs. Ya ha detectado varios elementos que chirrían y que quiere engrasar: poder dar algún minuto más de descanso a Pau, aunque es complicado por la ausencia de Bynum; que los jugadores recuperen "el instinto asesino de principio de temporada"; que los suplentes aporten más en ataque; que no se les atragante una zona como la que plantea Dallas en ocasiones; mover más y mejor el balón buscando al compañero libre de marcaje; elevar el nivel de intensidad defensiva y definir mejor los roles de jugadores como Ariza y Powell, cuya ayuda puede ser fundamental en determinados momentos de los partidos como se ha demostrado.
Mientras tanto, el técnico de los Lakers les seguirá repitiendo una y otra vez a los suyos la misma frase: "Hay que ganar un partido más. hay que intentar ganar cada partido que nos queda. Eso es en lo que nos tenemos que centrar".