Fue un partido épico y lleno de igualdad. Los hombres que dirige Jaume Ponsarnau batieron su récord de anotación en la ACB (120 puntos) y el de tiros libres de la ACB (55 lanzamientos anotados).
Un partido increíble que se llevó el equipo que menos se jugaba. El Manresa suma ya 13 victorias y se consolida en la octava posición de la clasificación, olvidándose ya de la permanencia.
Quien se imaginaria que el Manresa le aguantaria tanto a todo un Barcelona y que finalmente se llevaria el triunfo.
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